“Carta a las mujeres extremeñas”

María  Lejárraga escribió a las Cartas a las mujeres de España, (porque hoy sabemos que fue ella) y yo quiero homenajearla por feminista, por socialista y por genia y escribir Cartas a las mujeres de Extremadura.

Hay una anécdota que me encanta de ella, sobre todo ahora en estos tiempos que corren y que nuestra consigna es estar en las calles, en las casas del pueblo, …

Cuando María, hacía campaña por los pueblos en nombre del Partido Socialista y veía que solo asistían hombres, les increpaba con una pregunta tan simple como incómoda: “¡Pero bueno! ¿Es que no sabéis controlar a vuestras mujeres? ¿Dónde están?”. Y cuando iban a buscarlas y aparecían, ya reunidas, en la plaza o en las casas del pueblo, ella se dirigía a ellas con la claridad de quien sabía a quién hablaba: “Ahora vamos a hablar de nuestros derechos, compañeras”.

Esos cuarenta años de dictadura lapidaron todo lo que las mujeres valientes habían logrado durante la República, porque lo pelearon, lo debatieron y lo votaron: la abolición de la prostitución, el divorcio, el aborto, la educación, el voto.

¡Ay la abolición! No creo que lo tuviesen más fácil que nosotras y, sin embargo, lo hicieron:  DECRETARON LA ABOLICIÓN DE LA PROSTITUCIÓN y nosotras ahí seguimos.

Pero, volviendo a mi carta a las mujeres extremeñas, también a las más jóvenes:

Nosotras, somos mujeres de carácter, de resistencia, de palabra firme y de compromiso. Somos herederas de una tierra que ha sabido resistir, herederas de una historia de fortaleza, de conciencia y de lucha.

Somos tierra de abolicionistas como la poeta Carolina Coronado; de comunicadoras maravillosas como Pepa Bueno; de luchadoras antifranquistas como Cristina Almeida o de María Telo. Somos mujeres que hemos sabido alzar la voz en cada tiempo, incluso cuando hacerlo tenía un coste.

Somos también un pueblo que ha demostrado que la dignidad se defiende colectivamente. Lo hicimos el 25 de marzo del 36, junto a nuestros compañeros, en la huelga más numerosa y pacífica de este país.

Miles de mujeres pacíficamente, más de 80 mil almas. Por eso decimos no a la guerra, no al genocidio.

Las mujeres extremeñas somos de un pueblo de emigrantes, pero también de acogida. Sabemos lo que es marcharse.

Sabemos lo que es cuidar lejos de casa.

Fuimos criadas en ciudades ajenas, sosteniendo hogares que no eran los nuestros. Por eso entendemos, sin necesidad de que nos lo expliquen, que las mujeres migrantes deben tener derechos laborales, derechos plenos, derechos humanos. ¿Prioridad nacional, de qué?

Porque no hay justicia si hay mujeres en la sombra.

Nos duelen las mujeres afganas, sometidas a un régimen de apartheid de género. Nos duelen las mujeres palestinas, las saharauis, y por eso cada verano acogemos a sus hijos e hijas, porque nos duelen todas aquellas cuya vida está atravesada por la violencia, la ocupación o el abandono internacional.

 Nos duelen porque reconocemos en ellas la misma lucha por la dignidad.

Y sabemos también que los cuidados sostienen el mundo, y están como nos enseñó la catedrática Ángeles Durán – invisibilizados, feminizados y precarizados. Poner el cuidado en el centro no es una consigna: es una cuestión de derechos humanos.

Por eso, hoy más que nunca, afirmamos que, para las mujeres socialistas extremeñas, la vida es política. Lo es en lo cotidiano, en lo íntimo, en lo laboral y en lo institucional. Y lo es especialmente en momentos como este.

Y vamos a estar vigilantes porque no vamos a aceptar ni un solo retroceso.

No estamos en un tiempo neutro. Estamos en un tiempo de reacción. Esto ya ocurrió y Susan Faludi lo describió ya en los años noventa: cada avance feminista genera una contraofensiva.

Y eso es exactamente lo que estamos viviendo. Vemos como se cuestionan derechos que creíamos consolidados, como se promueven modelos de subordinación disfrazados de elección, se niega la violencia machista mientras crece su impacto.

Se romantiza la desigualdad con narrativas que devuelven a las mujeres al lugar de siempre, vemos el señalamiento constante a quienes defendemos la igualdad.

Pero también lo vemos en decisiones políticas concretas. ¿Verdad?

Mujeres extremeñas, de nacimiento o por elección debemos preguntarnos: ¿quién va a pagar el PACTO? Este pacto infame entre la derecha extrema derecha

Lo sabemos, nosotras las mujeres

Las mujeres migrantes, empujadas a la precariedad y al estigma.

Las trabajadoras de la educación infantil, privadas de condiciones dignas.

Las limpiadoras de nuestros hospitales, sostén invisible de lo público.

Las profesionales y las voluntarias del tercer sector, cuestionadas mientras sostienen la vida.

Las usuarias de los servicios sociales, convertidas en ciudadanas de segunda.

Las mujeres que deciden sobre su maternidad, amenazadas con la criminalización.

Las víctimas de la violencia machista, cuya realidad se niega.

Las familias monomarentales, excluidas del modelo impuesto.

Las jóvenes extremeñas, a quienes se les recorta el horizonte.

Las mayores, devueltas al mandato del cuidado.

Las madres migrantes, que ven cómo se criminaliza a sus hijos.

Las mujeres pagarán el pacto.

Pero también sabemos quién lo va a combatir. Nosotras. Las mujeres socialistas. Porque tenemos memoria. Porque tenemos red.

Y porque si algo nos enseña la historia de las mujeres de Extremadura es que cuando una mujer avanza, avanzamos todas.

La juventud no está condenada a la derecha; está siendo empujada por el miedo, la incertidumbre y la desafección, muchas veces ese giro hacia posiciones reaccionarias o fascistoides no nace de la convicción, sino de proyectar en ellas la rebeldía antisistema propia de la juventud.

Pero aquí, en Extremadura, ya hemos llegado demasiado lejos como para confundir rebeldía con retroceso. Aquí sabemos perfectamente que la derecha y la ultraderecha ya gobiernan, y sabemos también lo que eso significa: menos derechos, más desigualdad, más precariedad y menos libertad para las mujeres y para la gente joven.

No vamos a traicionar a las mujeres, no vamos a traicionar a la juventud, no vamos a traicionar la agenda feminista. Vamos a estar en las calles, en las plazas y en las casas del pueblo.

No vamos a volver atrás.

Quieres ser rebelde, sé feminista, lucha contra el poder establecido.

Beatriz Cercas García

Secretaria de Igualdad del PSOE de Extremadura

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