Esto es nuestro. De las que están, de las que han estado y de las que vendrán. Como secretaria de Igualdad del PSOE de Extremadura, me toca presentar esta nueva entrega de Las Socialistas, pero lo hago sabiendo que quien de verdad da voz a esto es Eva Arenales, compañera de la agrupación de Zafra, feminista y socialista comprometida, que ha sabido escuchar y recoger la memoria viva de cuatro compañeras que llevan décadas haciendo partido desde la cercanía, desde el pueblo, desde la convicción de que la política se hace con los pies en el suelo y las manos en la masa.
Uno de los objetivos de Las Socialistas es ir conociendo a más mujeres de todas las agrupaciones, de todos los rincones de nuestra Extremadura. Iremos tejiendo red, porque todas somos el partido. Todas somos pasado, presente y futuro.
No hace falta grandilocuencia para entender que no hay tarea pequeña cuando se trabaja por el bien común. Basta con escuchar a quienes han estado siempre, sin ruido, sin buscar protagonismo, pero con la certeza de que su compromiso ha servido para que hoy otras podamos estar, decidir y liderar.
Gracias, Eva, por tu generosidad y por tu trabajo. Gracias por poner en palabras lo que tantas hemos sentido y vivido. Sé que has disfrutado esta conversación tanto como nosotras disfrutaremos leyéndola. Y gracias a Emilia, Isa, Marisa y Paqui, con vuestro ejemplo, hacéis más grande al PSOE de Extremadura y ofrecéis a las mujeres jóvenes referentes reales, cercanos, nuestros. Porque sí, porque nosotras también somos profetas en nuestra tierra.
Por Eva Arenales de la Cruz
El centro de reunión es la sede del PSOE, en Zafra. Nos encontramos cinco mujeres: María Luisa y Emilia (las dos militantes más antiguas del PSOE de Zafra, se afiliaron en 1982), Paqui, Isa y Eva, encargada de tomar nota. Nos sentamos en torno a una mesa, con el aire acondicionado a tope, divagamos un buen rato para, poco a poco, centrarnos en las razones que llevaron al compromiso político a las cuatro entrevistadas.
La inquietud y el compromiso se despierta al oír las historias que vivieron sus familias, “desde pequeña he oído lo que ha pasado en la familia de mi madre. Tenía dos hermanos que eran del PSOE, a uno lo mataron por ser del partido y el otro vivió toda su vida acosado por lo mismo. Yo tenía seguro que mi sitio era ése, el PSOE”, comenta Marisa Gómez Pérez de Tejada.
“Tres ancianos, mi abuela y dos niños estuvieron toda la vida señalados como personas peligrosas”, dice Emilia Ramírez Gordillo. “La familia de mi madre era de izquierdas y a mi abuelo lo asesinaron el 7 de agosto, cuando entraron las tropas en Zafra. La abuela se quedó sola con 5 hijos”, es el resumen de la historia de Isabel Cruz Trujillo, actualmente concejala en el Ayuntamiento de Zafra.
“Mi padre era rojo, se tuvo que venir huyendo a Zafra porque había participado en la guerra con los republicanos”. Recuerdo el día que murió Franco ver llorar a mi padre “¡Paqui, Paqui, ya ha caído el asesino de El Pardo!”. “Cuando llegó a Zafra estuvo de huésped en la casa de la abuela de Emilia, que era amiga de mi abuela y, ambas, estraperlistas. Mi abuela también lo era, se juntarían las pobres”, comenta Isa.
Abuelas cabeza de familia y estraperlistas, un oficio muy feminizado en la época y útil en una sociedad donde las mujeres no podían trabajar. Un oficio para sacar a la familia adelante. Las tres abuelas son ejemplo de tesón, amistad y memoria, mantuvieron a la familia, la ideología y el compromiso. “En las tardes de tormenta, comenta Isa, mi abuela que era muy miedosa, acostaba a la nietada y nos contaba todas las historias que había vivido en la guerra”. La cara de Emi y Paqui se iluminan al recordar a sus abuelas a la cabecera de la cama contando las historias vividas, eso sí, siempre en voz muy baja.
Recuerda Marisa que, cuando se afilió al PSOE, estaba trabajando de maestra y sus hijos eran muy pequeños, así que participó muy poco. “Es cierto, apostilla Emi, participar no participaba, pero nos dejaba el cuatrolatas y con él hicimos la primera campaña de las municipales. Llevábamos la parte de atrás llena de altavoces, carteles, banderas…”
Llegamos y no conocíamos la palabra paridad. El comportamiento de los compañeros fue en general muy amable y correcto. Siempre destacaban algunos, en particular uno de cuyo nombre no queremos acordarnos, que era machista de los pies a la cabeza. Algún otro no nos quería tener muy en cuenta, pero la evidencia, el diálogo y la tenacidad de las mujeres se impusieron.
“Cuando empecé a militar, recién llegada de Juventudes Socialistas, eran todos hombres, yo iba a las asambleas, Marisa no podía asistir y siempre me ponían de secretaria”. (“Eras la única que sabías escribir”, dice entre risas Paqui) “¿Y por qué yo? Anda mujer, que eres la niña, que eres la niña. Es cierto que era la más joven pero siempre me hacían trabajar”, se queja Emi.
En el 91, entré de concejala (dice Isa) junto con Toni Toro, querían que las dos mujeres nos ocupáramos de organizar el protocolo de la reina y damas para la Feria de ese año. ¡Ni mijita! Al final se hizo un grupo de compañeros y compañeras para la organización de todos los aspectos de la feria, pequeñas victorias.
“Es cierto que no había mucha participación de las mujeres y al principio les costaba aceptarnos. También era muy difícil encontrar mujeres que quisieran participar en política y cuando nos llamaban y decíamos que sí, siempre apostillábamos ‘pero a nosotras para los últimos puestos, las últimas’”. “La número diez, me pusieron a mí -dice Isa- la primera vez que iba en las listas, era 1991, y salí”.
“Aprendimos pronto todos y todas juntas. A mí, la verdad es que los compañeros me facilitaron mi desarrollo dentro del partido”. Así lo siente Paqui, que ha sido durante más de 30 años los ojos, las manos, los oídos del PSOE de Zafra.
Emi recuerda que, en su época de sindicalista, cuando iba acompañada de un hombre, era invisible para el resto de compañeros, “ahí sí note machismo”.
Cambiamos un poco de tema y hablamos de las alegrías y congojas de su experiencia en política. Coinciden en que uno de los momentos más amargos de su militancia fue en 1983, el PSOE había ganado las elecciones con Antonio Pérez a la cabeza y consiguió la alcaldía por mayoría absoluta con el apoyo del PC. Poco duró la alegría, en septiembre de 1984, Antonio Pérez se pasó al grupo independiente y acabó gobernando con los independientes y con el PP, partido en el que después militó.
También, apunta Isa, la pérdida de compañeros, en particular de Manuel Peláez y Gregorio Ramírez (Gori). Emi baja la mirada y traga saliva recordando a Gori, su hermano.
Otro momento aciago, al menos para Paqui, fueron las primarias de enero del 24: “Yo no he vivido una experiencia más desagradable por el enfrentamiento entre nosotros, por lo sucia que fue la campaña”.
Muy triste, también, las últimas municipales que pasamos de 10 a 6 y todavía estamos recuperándonos, afirma Isa mientras el resto asiente con la cabeza.
La campaña del 91 fue la primera que yo hice, dice Emi, junto con Gori, Manolón y Noni, trabajábamos muchísimo y ya nunca dejé de participar en las campañas. Marisa no participaba en las campañas, pero era fija como interventora en las mesas electorales. Lo hacíamos muy gustosas y con mucho compañerismo.
La conversación deriva hacía las mujeres en política, nuestras referentes, aquellas que nos han marcado por su forma de hacer, de trabajar, de afrontar la vida y el compromiso político. Paqui comenta que ha tenido la suerte de trabajar con mujeres fabulosas tanto a nivel local, provincial o regional, “he admirado mucho a Marisol Mateos, es una política que me encanta, Marisol es PSOE en esencia. Otra es Marisol Domínguez que defendió nuestra Ley de Dependencia en el Congreso”.
Emi es más antigua, dice ella, y recuerda a María Jesús Checa que fue senadora y “era la primera mujer que nos habló de feminismo en las reuniones del PSOE, me acompañaba a las asambleas y reuniones. He tenido buenas mujeres en mi vida, como Isa que ha sido la mejor jefa de personal que he tenido, Toni Toro, buenas compañeras de viaje.”
Isa elige a Maricarmen Rodríguez del Río, que fue su profesora en el instituto y su compañera de bancada en el ayuntamiento, “me encantó su forma de trabajar, me gustó mucho trabajar con ella” Si hablamos a nivel nacional coinciden en nombrar a Carmen Chacón (todas recordamos su foto embarazada pasando revista al ejército) o a María Teresa Fernández de la Vega.
A las más jóvenes que todavía no han adquirido un compromiso político les aseguran que esto merece la pena, que los valores del PSOE son universales, que la lucha y el trabajo por mantener los derechos conseguidos emociona. La política de vez en cuando te desengaña, pero te compensas porque está llena de buenos momentos.
Para todas, la política local es la más gratificante: cuando cumples con tus deberes la gente te lo agradece. Mejorar tu pueblo, trabajar en lo más cercano, en el tú a tú, es lo más bonito, lo más gratificante, aunque también hay que decir que es difícil.
Una vez me decía una persona “sois todos unos vividores” y yo pensaba llevo toda la vida en el Ayuntamiento de Zafra de concejala y no he estado liberada nunca, no he cobrado ni un duro del Ayuntamiento ni del partido, dice Isa.
Animan a las mujeres a estar en política. “Por naturaleza estamos acostumbradas a trabajar más que ellos y sabemos qué necesitamos, así que quién mejor que nosotras para aportar soluciones a nuestras necesidades”. Emi lo tiene claro.
Isa se saltaría las listas paritarias para que hubiera muchas más mujeres “creo que todo funcionaría mejor, los partidos y la sociedad porque creo que tenemos más capacidad de trabajo. He sido madre, trabajadora, política”, “y lo has llevado todo estupendamente” apostilla Paqui.
Si somos el 50% de la población la representación del partido debería ser paritaria: hay más alcaldes que alcaldesas, más secretarios generales, más presidentes porque las mujeres seguimos teniendo la carga de los cuidados. Somos estupendas, pero para segundas, terceras, nunca para números uno y encima nos gana el PP con mujeres que no son feministas. Seguiremos trabajando para que esto mejore, tenemos fuerzas y ganas para continuar.
Es de noche cuando acaba la charla. Ha sido un buen rato entre compañeras, un tiempo de confidencias, risas, emociones y felicidad. Porque, como decía Gabriela Mistral, “recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo”.



